Síntomas o Problemas? Deja de engañar a tu cuerpo

Síntomas o Problemas…A priori parecen dos conceptos que nos suenan y conocemos bien, pero hay un gran trasfondo detrás de ellos, y es lo que vamos a ver en este artículo. Te voy a dar una serie de trucos y consejos para que mejores tu calidad de vida y estés más sano, enfocándote en la … Seguir leyendo…

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Transformación Emprendedora: Como perder 28 kg por Max Camuñas

Hola a todos, que tal? En el artículo de hoy te traigo un contenido que seguro te va a gustar. Se trata de una entrevista muy pero que muy interesante, que aportará mucho valor, y te ayudará a inspirarte para lugar tus objetivos. Max camuñas nos va a contar como hizo para perder 28 kg, … Seguir leyendo…

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Ep 2: ¿Cuál es tu peso ideal?

¿Cuál debería ser tu peso ideal según tu altura? ¿Qué tan lejos estás de verte como quieres, salir con confianza en las fotos, y poder sonreir cuando te miras al espejo?

Hoy vamos a hablar del concepto del peso ideal, cómo estimarlo correctamente, y en qué aspectos fijarte para saber si te vas acercando a él.

Además te voy a compartir un ejercicio muy efectivo para evaluar tus progresos que va a cambiar tu perspectiva sobre cuántos kilos necesitas perder.


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Recursos adicionales

Índice de Masa Corporal (IMC)

En esta página de Wikipedia tienes la definición del Índice de Masa Corporal (IMC). Puedes ubicar tu peso y tu altura en el siguiente gráfico para identificar si tu IMC se encuentra dentro de los valores recomendados o no:
Body mass index chart-es

Relación Altura-Cintura

El estudio en el que se encontró que la relación altura-cintura era mucho más efectiva que el IMC para predecir el riesgo cardiometabólico fue publicado en Obesity Reviews1, la revista oficial de la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad, y lo tienes aquí.

Satisfacción con la imagen corporal

Y por último, la investigadora que dirigió los estudios sobre imagen corporal (donde crearon el ejercicio de exposición al espejo que expliqué en el podcast) se llama Pamela Keel y trabaja en el Departamento de Psicología de la Florida State University. En su página encuentras los enlaces a sus artículos de investigación, incluyendo uno publicado en el 20172 en el que relatan la aplicación de estas técnicas con hombres instisfechos con su imagen corporal.

Si hablas inglés, quizás te interese echarle un ojo a eBody Project, que es un programa online y gratuito diseñado por la Dra. Keel para ayudar a las mujeres a mejorar su autoimagen corporal. Lo tienes en ebodyprojetc.org.

¿Tú tenías un peso ideal que alcanzar? ¿Qué opinas sobre los estándares de peso que nos imponemos?

Cuéntamelo en los comentarios, y conevrsamos por allí 🙂

¿Te gustaría que responda tus dudas en alguno de mis episodios de Come bien, vive feliz? Puedes dejarme tu pregunta aquí.

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Ep 3: Cómo ayudar a tus niños a tener un peso saludable y ser más felices

Según un estudio del Colegio Imperial de Londres y la Organización Mundial de la Salud publicado en Octubre de 2017, para el año 2022 en el mundo habrá más niños y adolescentes obesos que con bajo peso.

¿Estás haciendo lo necesario para ayudar a tus niños a tener un peso saludable, y contrarrestar esta tendencia en tu familia?

Hoy hablamos de las consecuencias negativas que tienen muchos hábitos considerados “normales” en nuestros niños, y de cómo podemos ayudarlos a que empiecen a llevar vidas más saludables desde ahora mismo para garantizarles un futuro más sano, más exitoso, y más feliz.


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Recursos adicionales

Para complementar el episodio de hoy

Para ayudarte a identificar más fácilmente si los alimentos que estás comprando para dar a tus niños en casa (o en el cole) son saludables o no, mira este artículo en el que te explico cuáles alimentos son saludables y cuáles no lo son.

También puedes escuchar el episodio anterior de Come Bien, Vive Feliz, en el que explico con detalle lo que es el IMC (índice de masa corporal) y cómo la medida de la cintura se relaciona con el riesgo cardiovascular.

En tus manos está el ayudar a tus niños a tener un peso saludable, hoy y en el futuro

Todo lo que te comenté en el episodio está basado en estudios científicos recientes.

El estudio en el que mostró que, si las tendencias continúan, habrán más niñlos con sobrepeso y obesidad que niños de peso normal para el 20221 creó bastante revuelo en los medios y salió en varias noticias hace algunas semanas.

Tristemente no ocurre lo mismo con los estudios que muestran una asociación clara entre el consumo de bebidas azucaradas y la obesidad en niños (y en adultos)2 3, y los que hablan sobre el problema evidente del uso excesivo de pantallas en los niños reciben poca publicidad en cuanto a los efectos que esto tiene en la calidad del sueño4, que afecta el riesgo de obesidad, que afecta el riesgo de cáncer5, y que hace que lleven malos hábitos cuando llegan a la adolescencia (lo cual impacta negativamente su salud y su desempeño académico)6.

Tampoco recuerdo haber visto nada antes sobre cómo el hecho de que un niño lleve una alimentación más saludable hace que también tenga un mayor bienestar psicológico7, aunque ese efecto lo hemos experimentado ya en carne propia todos los que hemos cambiado nuestra alimentación (¿verdad que sí? 🙂 ).

Así que ya sabes: si quieres que tus niños estén sanos, menos refrescos (y Nestea, y Nesquick y zumos de fruta) en casa, menos pantallas sobre todo a la hora de dormir, y continuar proponiendo una y otra vez los alimentos realmente saludables que tú sabes que ellos necesitan8.

¿Qué es lo que más se te dificulta en cuanto a la salud de tus niños? ¿Qué estrategia quisieras implementar para mejorarlo?

Con todas estas estrategias tienes de sobra para comenzar a ayudar a tus niños a ser más saludables hoy y en el futuro. Escoge una de ellas y comienza a aplicarla ya mismo.

Déjame un comentario más abajo y cuéntame en qué te ha parecido el episodio de hoy, y qué aspecto comenzarás a mejorar con tus niños en casa.

¿Te gustaría que responda tus dudas en alguno de mis episodios de Come bien, vive feliz? Puedes dejarme tu pregunta aquí.

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Rutinas de Entrenamiento Triatlón para principiantes

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Si estás leyendo este artículo, seguramente es porque te has apuntado para participar en una prueba de triatlón. ¡Enhorabuena! No es una prueba fácil, pero, con la preparación adecuada es asumible. Tan sólo hay que seguir unas pautas de entrenamiento Triatlón para novatos y ya verás como el día de la prueba llegas con fuerza suficiente para pedalear, correr y bracear en el agua.

El triatlón es una disciplina que ya desde sus orígenes es una demostración de valor y fortaleza física. Dice la leyenda que nació en una apuesta en 1978 entre unos marines americanos en Hawai para averiguar qué atleta era más resistente: un ciclista, un corredor o un nadador.

Para poder terminar un triatlón, tienes que seguir un riguroso plan entrenamiento triatlón y así lograr adquirir la fuerza que necesitas. Y es que todo lo que vale la pena requiere un esfuerzo y una dedicación. Cuando traspases la meta verás recompensado todo lo que has pasado para preparar el triatlón.

Entrenamiento triatlón principiantes

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Bloque 1 de entrenamiento triatlón

Antes de iniciar la primera semana de entrenamiento tendrás que calcular los minutos que puedes entrenar cada día. Una vez tengas claro el tiempo que puedes dedicar a tu entreno, tendrás que dividirlo en tres sesiones de natación, dos o tres sesiones en bicicleta y dos o tres sesiones corriendo.

En el caso que tengas pocos minutos para practicar, combina entrenamientos. Cuando te dirijas a la piscina, hazlo corriendo, apúntate a una clase de spinning después de correr un poco, etc.

El principal objetivo de las primeras tres semanas de entrenamiento es que disfrutes con el ejercicio y que hagas movimientos consistentes. De cada disciplina haz una sesión fácil (respira y expira por la nariz) y otras dos constantes (respira por la nariz y expira por la boca).

Bloque 2 de entrenamiento triatlón

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A partir de la semana 4 de entrenamiento se recomienda incrementar los minutos que dedicas al ejercicio físico un 10%. Esto quiere decir que si corres 10 minutos, debes aumentar un minuto el tiempo.

El tiempo resultante de ampliar la rutina de entrenamiento debes dividirlo en tres sesiones de natación, tres de carrera y tres de bicicleta. Como en el anterior bloque, si en tu caso el tiempo es escaso, puedes combinar entrenamientos y correr hacia la piscina o empalmar una clase de spining con una carrera.

Cuando entrenes en este bloque, céntrate en la técnica, la consistencia y la resistencia. Además, tanto en natación, como en la carrera y en la bicicleta, haz una sesión fácil (respira y expira por la nariz) y dos sesiones constantes (respira por la nariz y expira por la boca).

Bloque 3 de entrenamiento triatlón

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Cuando entres en la semana siete de tu entrenamiento de triatlón, debes incrementar un 10% la cantidad de minutos que le dedicas a tu ejercicio. Si entrenas 10 minutos, entrena once minutos.

Una vez que hayas aumentado el número de minutos que dedicas al entrenamiento de triatlón, divide el tiempo total en tres sesiones de natación, tres de bicicleta y tres de carrera.

Este último bloque está expresamente dedicado a la técnica, la consistencia, la resistencia o el umbral de fortalecimiento o el grado en expansión de la quema de grasas. En este se recomienda hacer una sesión fácil (respira y expira por la nariz), una sesión constante (respira por la nariz y expira por la boca) y una sesión difícil (respira y expira por la boca).

Consejos para preparar un triatlón

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Si eres novato en esto del triatlón te irá bien hacer caso a una serie de sugerencias, al margen de seguir estrictamente el plan de entrenamiento que te hemos sugerido anteriormente.

Para terminar un triatlón te tienes que repetir muchas veces al día que lo vas a conseguir. Una cosa que va muy bien es imaginarte atravesando la línea de meta.

Recuerda también que los grandes objetivos se consiguen a base de pequeños logros. No te obsesiones con acabar las tres pruebas entre los diez primeros. La primera vez que intentes el triatlón, confórmate con acabarlo y en no tener que abandonarlo.

El entrenamiento previo te puede ayudar a medir los resultados obtenidos y a darte tranquilidad y autoconfianza de cara a las pruebas.

No dejes de autoevaluar el plan de entrenamiento, consultando artículos especializados en blogs como el de Gymcompany o preguntando a expertos en tu gimnasio de confianza. De esta manera, tendrás una idea más real de los avances que estás dando.

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Aunque la palabra triatlón pueda tener connotaciones a algo muy grande e inalcanzable, lo cierto es que, con preparación y dedicación, es una disciplina deportiva que muchos pueden terminar.

El entrenamiento de triatlón para principiantes tan sólo exige una mentalidad muy fuerte para estar concentrado en el objetivo y ejercicio físico constante cada día.

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Fuente Original Blog de Gymcompany

Entrenamiento en suspensión: rutinas y ejercicios TRX

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El entrenamiento es suspensión va ganando seguidores y no es de extrañar dadas sus múltiples ventajas. Poder decidir la intensidad del entrenamiento y la posibilidad de realizarlo tanto en casa como en el gimnasio o incluso al aire libre en zonas dónde colocar el equipamiento de manera firme, hacen que el entrenamiento con TRX sea muy interesante para ponerte y mantenerte en forma.

Entrenamientos en suspensión, rutinas básicas

Entrenamiento en suspensión rutina de zancada

Esta rutina de ejercicios TRX es una de las más básicas y es perfecta para un trabajo efectivo en piernas y glúteos. Esta te ayudará ganar masa muscular y fuerza tanto en los glúteos como en los cuádriceps. Con una particularidad destacable del entrenamiento en suspensión: con este tipo de rutina trabajarás también los brazos, que actúan como elemento estabilizador del cuerpo.
Para realizar este ejercicio debes suspender la pierna atrasada del TRX mientras concentras toda la potencia en la pierna delantera, bajando el cuerpo y flexionando esta última. En todo momento la espalda debe mantenerse recta.
Es importante que repitas el ejercicio tantas veces con una pierna como con la otra, para un resultado los más simétrico posible. Puedes aumentar la dificultad y efectividad del mismo añadiendo un salto con la misma pierna delantera al término de cada descenso y antes de proceder a la elevación.

Remo en T con TRX

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Se trata de una rutina muy exigente y efectiva que ejercita sobre todo la musculatura de la espalda. Para realizarlo correctamente debes partir de una posición de inicio con los brazos estirados y unidos al frente sujetos al TRX. Tirando de tu espalda debes alcanzar la posición final: cuerpo erguido y brazos en cruz. Debes esforzarte por mantener en todo momentos los brazos lo más estirados que te resulte posible.
Como ya sabes, una de las grandes ventajas del entrenamiento en suspensión es poder decidir sobre la intensidad del mismo. En esta rutina de remo en T, cuanto más te inclines hacia atrás, más intenso será el ejercicio. Repetir este ejercicio 20 veces en cada sesión es una buena forma de comenzar con el entrenamiento en suspensión y tu puesta en forma.

Encogimiento abdominal TRX o crunch de entrenamiento en suspensión

El entrenamiento en suspensión eleva la intensidad de un ejercicio ya de por si intenso. Si quieres trabajar muy especialmente la cintura y la zona abdominal, esta es una rutina que debes incluir en tus sesiones de ejercicios en suspensión.
Colócate boca abajo de espaldas al punto de anclaje del TRX con los pies en los estribos y las palmas de las manos apoyadas en el suelo a una altura que queden por detrás de los hombros. Debes tener los brazos estirados. Sin mover las manos, encoge las rodillas y acérlas al pecho todo lo que puedas mientras elevas las caderas. Trata de mantener la posición entre 2-3 segundos y estira de nuevo las piernas para volver a la posición de inicio. En toda la progresión del ejercicio debes mantener la espalda recta.
Para un ejercicio de mayor intensidad simplemente tienes que aumentar la separación del cuerpo respecto al punto de anclaje. Repetir este ejercicio 20 veces te ayudará a trabajar muy profundamente la musculatura de la cintura.

Press de pecho en suspensión

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Es el mismo movimiento de un press de pecho llevado al entrenamiento en suspensión. Esto hace que los músculos trabajados lo hagan de manera más profunda e intensa aunque aparentemente con menor dificultad. Con esta rutina trabajarás la musculatura pectoral y la del triceps.
¿Quieres aumentar la dificultad de los ejercicios habituales? Ten en cuenta que a mayor inclinación del tronco, mayor dificultad tendrá el ejercicio. Puedes hacerlo tantas veces como tengas por costumbre hacer press de pecho en suelo. Dentro de una rutina de entrenamiento en suspensión, 15 repeticiones es una buena cifra de inicio para este entrenamiento .

Sentadillas de entrenamiento en suspensión

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Es un magnífico ejercicio con el que trabajar los músculos del tren inferior del cuerpo. En realidad la técnica se diferencia poco de las sentadillas sin suspensión, pero con esta podrás llegar hasta un ángulo imposible de otra manera. Además, estarás trabajando un mayor número de músculos.
Si te estás iniciando en el entrenamiento en suspensión lo ideal es empezar haciendo estas sentadillas con las dos piernas en una rutina de 12 repeticiones. Poco a poco puedes ir añadiendo dificultad a esta rutina en tus entrenamientos. Si incluyes un salto a la posición media del ejercicio, antes de volver al punto de partida, intensificarás este. Posteriormente puedes añadir 10 repeticiones de este ejercicio apoyándote en una sola pierna y otras tantas haciéndolo en la pierna contraria. E incluso añadir un salto en el punto medio de cada una de estas repeticiones.

Carrera resistida con TRX

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Es un tipo de rutina de entrenamiento en suspensión perfecta para runners. En realidad hay distintos tipos de rutinas de entrenamiento en suspensión específicas para runners, que ayudan a mejorar distintas técnicas de carrera. Pero en este caso no es esto en lo que consiste el ejercicio que no es más que una sencilla carrera in situ en el que el TRX ejerce de resistencia al avance.
5 minutos de esta rutina serán suficientes para ti si te estás iniciando en el entrenamiento en suspensión. Progresivamente puedes intensificar el ejercicio aumentando la velocidad de este y los minutos dedicados a él en cada sesión de entrenamiento.

Anímate a trabajar tu musculatura con entrenamiento en suspensión. Prueba los beneficios de este entrenamiento que cada vez gana más adeptos e incluye en cada sesión las rutinas más adecuadas para el grupo de músculos que deseas trabajar.

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Fuente Original Blog de Gymcompany

Necesitamos un Renacimiento en divulgación y salud: La crisis de Instagram

Llevo tiempo hablándolo con varias compañeras de profesión y colegas: Probablemente estemos ante la mayor crisis de contenido en salud de los últimos años.

La mayoría de consejos, tips e ideas que se suben a RRSS sobre alimentación o ejercicio, especialmente en Instagram son réplicas las unas de las otras. Estamos en un punto en el que gente está compartiendo EXACTAMENTE lo mismo que otras cuentas sin citar sus fuentes, sus inspiraciones, o en algunos casos directamente flagrantes, incluso sin decir de dónde salen sus metáforas, sus textos y sus párrafos.
Impera una mediocridad galopante de recetas replicadas, visitas al super repetidas, consejos que ya se han dado hace justo 24h por otra persona y que ni siquiera se citan… Otra receta de pan integral o una selección de alimentos saludables del Mercadona y esto desborda.
Instagram se ha convertido en una carrera del follower, del conseguir más comunidad a base del “cita a alguien” o “mándame” esto… y es que verdaderamente es una Red Social que invita a ello. Probablemente sea la que permite más esta clase de modelo: apenas hay conversación comunitaria, al influencer no se le cuestiona fácilmente en comentarios (motivo por el que es un nicho de publicidad más que evidente), y sobre todo una cuestión de actualidad: la gente hoy está en Instagram, y las subidas de seguidores allí pueden ser espectaculares.
Incluso la gente de mi entorno y que no estamos especialmente “enamorados” de Instagram la tenemos que usar para redirigir a la gente que nos sigue allí (sorprendentemente mucha más que en la que está el buen contenido) a Youtube, blog, Ivoox o incluso a los medios de comunicación donde se da un contenido más elaborado. DimeQueComes siempre nos dice que le damos vergüenza en Instagram y por eso no nos sigue, y puede que en parte tenga un poco de razón.
Esto también ha acomodado al seguidor o al consumidor de contenido. Que lejos de buscar en los blogs o en internet por un vídeo explicativo, un post o un programa, quiere contestaciones simples, resolución de dudas o incluso consultas de nutrición en un mensaje privado de Instagram. ¿Qué estamos fabricando? ¿Qué estamos dando a entender que es la divulgación en salud? ¿Cómo estamos transmitiendo la idea de que un servicio sanitario puede equipararse a contestar un mp por Instagram?

Hubo un tiempo en el que la divulgación en salud y nutrición era incluso cooperativa. La época de los blogs, donde los comentarios corregían, aportaban, reflexionaban y completaban los textos iniciales de quien había abierto una brecha en un nuevo contenido.

Una época en la que orgullosamente aprendías de tus colegas de profesión semanalmente. Hoy tristemente puedo decir que solo me hacen crecer 4 o 5 cuentas con información nueva, porque el resto se han convertido en clones de replicar lo que se ha visto que “funciona”. Añoro el encontrar cosas nuevas en RRSS, nuevos análisis, nuevos materiales, nuevas reflexiones.
Hoy se hacen congresos, libros, incluso negocios con personas simplemente porque tienen “followers”, mientras un contenido currado y genial de otras compañeras se ve degradado y devaluado porque no tienen tantos seguidores.
Eso sí, las garrapatas de contenido usan sus ideas para apoyarse en ellas y escalar un poco más “alto”: pisar para subir.
El problema es que todo esto viene retroalimentado por otros factores externos: las productoras, las editoriales incluso los medios de comunicación no buscan a gente tenga trayectoria o experiencia en esos temas. Busca a gente que tenga seguidores para luego poder dar a conocer a más gente esa pieza, libro o vídeo.
Espero que pronto vuelva otra oleada de contenido diferenciador.
Claramente necesitamos un Renacimiento de divulgación en salud y nutrición.

Fuente Original Mi Dieta Cojea

Dieta para el colesterol y dislipemias (infografía)

Tras la buena acogida que han tenido otras infografías en modo fotocopia para ayudar a otras profesiones sanitarias como la de dieta blanda, anemia ferropénica o etiquetado nutricional, en esta ocasión hemos querido abordar una de las consultas más comunes en dietoterapia: La dieta para el colesterol.

Y no podemos empezar esta recomendación no sin antes aclarar que el colesterol no es tan importante en solitario como nos han contado.

Hace un mes que Lucía Martínez escribió un post que resume a grandes rasgos lo que cuenta la infografía, artículo titulado: “Lo que de verdad es bueno para el corazón“, precisamente saliendo de todos esos mitos sobre la salud cardiovascular que nos han contado.

La infografía tiene una estructura básica: corregir las recomendaciones sobre dieta para el colesterol pero no desde un punto de vista de “todo está mal”, sino con una propuesta comunicativa corregida: cómo debería haberse hecho una buena dieta de prevención cardiovascular.

Como en otras ocasiones volvemos a dejar la infografía en alta definición para que se pueda descargar y repartir en aquellas consultas, centros de salud y lugares donde todavía se sigan dando recomendaciones anticuadas al respecto. Licencia CC para poder imprimirla en formato cuartilla, fotocopia o póster para que os pueda facilitar el trabajo.

Fuente Original Mi Dieta Cojea

¿Comer pan engorda? ¿Es malo el pan blanco?

¡El pan! Tienes una relación de amor y odio con el pan. Incluso piensas que debes tener algún tipo de adicción, porque te cuesta un mundo dejarlo aunque sabes que deberías hacerlo porque sientes que comer pan engorda.

Te entiendo muchísimo, y por eso hoy voy a compartirte un video que transmití en vivo desde mi página de Facebook hablamos sobre este tema.

Aquí te cuento si el pan blanco es malo (y si el pan integral es mejor), por qué te cuesta tanto dejarlo, y qué otras alternativas existen para que puedas darte tus gustos sin engordar ni un gramo.

Todo en función de lo que dicen los estudios científicos, y desde mi punto de vista personal como coach nutricional ex-adicta al pan 😉

¿El pan blanco engorda? ¿Es necesario dejar el pan?

Mira el video del FB Live, que allí te lo explico TODO (a partir del minuto 2:54 si te quieres saltar la introducción):

¿Por qué es malo el pan blanco?

El pan blanco está hecho de harina de trigo refinada. Eso quiere decir que los granos de trigo han sufrido una transformación:

Se les ha quitado toda la parte externa del grano (el salvado), que es la que tiene la fibra, las vitaminas, los minerales. Además le quitan el germen, que también contiene varias vitaminas. Y dejan solo el endospermo, que es la parte del grano que contiene básicamente puro almidón (y algunas proteínas de baja calidad biológica como el gluten).

Ese grano rico en almidón lo muelen para obtener un polvo muy fino: la harina blanca refinada. Y con ella se prepara el pan blanco, ya sea la baguette tradicional que solo lleva harina, levadura, agua y sal, o el pan suave de molde (o la bollería) que además lleva grasas usualmente para nada saludables (grasas vegetales hidrogenadas, o grasas trans artificiales).

El almidón es un tipo de carbohidrato que está compuesto por moléculas de glucosa (azúcar) todas unidas entre sí.

Cuando entra al cuerpo (una vez que lo ingerimos) las uniones entre las moléculas se rompen y todo ese almidón entra directamente en forma de glucosa.

Comer pan blanco es igual que comer azúcar.

Comer azúcar es malo porque no es nutritivo (no tiene vitaminas, minerales, nada útil). Es puro carbohidrato, sin más.

Cuando lo comemos se digiere tan fácilmente que dispara los niveles de insulina, y los niveles de insulina crónicamente altos producen inflamación sistémica que, a la larga, degenera en resistencia a la insulina y síndrome metabólico (mal control de azúcar en sangre, aumento de peso, hipertensión, riesgo aumentado de diabetes, enfermedad cardiaca, cáncer, etc.).

Este tipo de alimentos de alto índice glicémico puede producir adicción.

¿Te pasa que cuando comes pan (o harinas) te dan ganas de comer más y más? Es exactemente por esto que te estoy explicando.


El pan es, para muchos, un alimento adictivo. Esta es una de las razones por las que el pan blanco es malo
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El pan es, para muchos, un alimento adictivo (al igual que el azúcar). Por eso todo el tiempo nos morimos por comer pan, galletas, harinas en general. Algunos prefieren cosas dulces, y otros cosas saladas, pero todos quieren comer harinas.

Sí, para muchas personas, comer pan engorda (y no es por las calorías)

Yo considero que el pan blanco le hace daño al cuerpo y que, incluso si “el veneno está en la dosis”, es preferible no comer cosas que sabemos que son malas para nuestro cuerpo.

Al menos ese es el enfoque que yo he asumido, y así mismo Angel (mi esposo), y es la filosofía que tenemos en casa con la comida.

¡Pero esto no significa que nunca comamos pan! A veces comemos pizza en casa, o vamos al centro comercial y comemos un sandwich, o a veces nos provoca comer croissant en un desayuno de domingo. Simplemente es un alimento que de manera general no compramos, no lo consumimos a diario, ni lo tenemos disponible en casa, simple y llanamente porque no es un alimento saludable.


4 razones por las que comer pan engorda y que muestran que el pan blanco es malo (y ninguna tiene que ver con calorías) #dietasaludable
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Es por esto que el pan blanco es malo:

1. No es nutritivo

No tiene ningún nutriente interesante ni realmente útil y, por lo tanto, al comerlo no le da a tu cuerpo lo que está necesitando.

2. Te hace comer en exceso

Cuando comes algo y ese algo no tiene los nutrientes que tu cuerpo necesita, eventualmente te da más hambre.

Todos los que sufrimos esta historia de amor y odio con el pan sabemos que siempre nos hace comer en exceso (cosa que no nos ocurre con otros alimentos). Y eso, por supuesto, es malo. Lo ideal es comer lo que nuestro cuerpo necesita, ni más, ni menos.

3. Produce picos de insulina

Esto depende en parte de nuestra flora intestinal individual y de con qué lo comemos, pero de forma general la harina blanca refinada se digiere a una rapidez relámpago y, como entra en forma de azúcar pura (ver más arriba), hace subir bruscamente los niveles de insulina.

Para cualquier persona que desee estar saludable y delgada, controlar los niveles de insulina (y evitar picos frecuentes) es indispensable.

4. Produce adicción

De nuevo, esto no le pasa a todo el mundo. Pero a ti y a mí sí. Queremos comerlo todo el tiempo. Parece que podríamos comer todo el pan del mundo sin jamás cansarnos o sentirnos completamente satisfechos.

Y un alimento que nos produce adicción no debe ser bueno para nosotros ¿no crees?

Haz clic aquí para ver una página en la que te hablo más de la adicción a los carbohidratos y cómo eliminarla

Las cosas que producen adicción no son buenas: el alcohol, ciertos medicamentos antidepresivos o antipsicóticos, el tabaco, la cocaína…

Son cosas que una persona saludable no debería consumir. Una persona saludable no tendría que tener ninguna adicción.

Las cosas que nos producen adicción no pueden ser buenas para nosotros.

Total que al final:

  • todo el descontrol con las cantidades en exceso de pan porque un poquito “no te llena”,
  • el comer incluso si no tienes hambre por culpa de los antojos (la adicción),
  • la dificultad con la insulina por el alto índice glicémico del pan blanco (que es azúcar), etc.,

terminan haciéndote engordar y sentirte fatal y sin fuerza de voluntad.

Alternativas al pan blanco

Ok Maricarmen, el pan blanco es malo. ¿Qué demonios comemos entonces?

Hay dos opciones:

Opción A: No comer pan

Dejamos del todo el pan. Entendemos que es una adicción y que es preferible no comerlo, y no importa si otros lo comen porque es malo para todo el mundo (simplemente hay personas que lo procesan mejor y no tienen tendencia a engordar como tú y yo).

Es como el alcohol, que es malo para todo el mundo y aunque hayan quienes igual lo toman hay otros que prefieren dejarlo del todo porque saben que no aporta nada bueno para la salud.

Es lo que yo decidí hacer (hace ya un montón de tiempo) y aquí te cuento en detalle cómo lo hice.

Si haces esto te darás cuenta que al cabo de un tiempo no se te antojará comer pan incluso si ves a alguien que lo está comiendo. A las dos semanas se te habrá quitado la adicción y te habrás liberado, podrás ver pan y te dará igual.

¿Dejar el pan? Te volviste loca… ¿Cuál es la opción B?

La opción B es comer un pan que, al menos, tenga algunos nutrientes útiles y que no te produzca esa adicción horrible que tienes ahora mismo (porque la idea es que estés mejor que ahora ¿no?).

In that case, esto te puede ayudar:

What!!?? ¿El Thins está del lado malo?

Yes. Mira nada más:

Tienes que acostumbrarte a leer la lista de ingredientes, pequeño saltamontes.

Ya sea para el pan, o para cualquier otro alimento, mientras menos ingredientes tenga, y mientras más “normales” sean esos ingredientes (vamos, que sean alimentos que tú conoces), mejor.


Algunos panes pueden ser buenos, en nutrientes y para la salud. ¡Pero los dietéticos son los peores! #quenoteengañen
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Si no, entonces, a menos que seas tecnólogo de alimentos y sepas exactamente lo que significan todos los códigos, cómo son obtenidos esos aditivos, y cuáles son potencialmente tóxicos y cuáles seguros, yo te aconsejo que hagas como yo: pon de nuevo el paquete en la estantería y opta por algo que sepas que de verdad es natural.

Entonces ¿es mejor el pan integral? (el normalito de panadería, que ya sé que el Bimbo es 💩)

El pan integral que se vende de manera normal (ya sea en panadería o en supermercado) suele estar hecho con harina refinada + afrecho (salvado), y ya se ha demostrado que no tiene el mismo efecto que comer el trigo de grano entero (sin refinar).

La evidencia clínica muestra que la fibra del trigo en forma de suplemento (salvado, afrecho) no provee ninguno de los beneficios de salud asociados a una dieta rica en fibra.

El pan integral está bien si se hizo con el grano entero, para alguien que no tiene sensibilidad al gluten y que tolera bien los carbohidratos. Tienes que leer los ingredientes y debe decir harina 100% integral y no contener harina refinada. Si no dice esto es que no es pan integral real.

Si un “pan integral” no está hecho únicamente con harina 100% integral, sino que contiene harina refinada y salvado o afrecho, no va a tener el efecto correcto en el organismo y va a ser igual que comer pan blanco.

La otra posibilidad son los panes más artesanales, como el pan de centeno por ejemplo (que yo llamo pan negro, o pan alemán). El centeno es un cereal con un IG más bajo (no sube tanto la insulina) y el cuerpo lo procesa un poquito mejor. La fibra que contiene es más beneficiosa que la fibra del trigo, y además suelen ser panes menos industriales, no tienen tantos ingredientes, y son más naturales.

El otro pan que puede ser bueno es el pan de masa madre, o pan de masa ácida. Es un pan muy artesanal y muy clásico, solo se consigue fresco de panadería (generalmente no en supermercados). Este tipo de pan ha sido levado por varias horas y ha desarrollado probióticos y ciertos nutrientes interesantes que pueden ser buenos.

También está el pan Ezequiel o pan de grano germinado (a veces legumbres, a veces cereales), que es sumamente nutritivo, naturalmente rico en proteínas y en vitaminas.


Pan de centeno, pan germinado, pan de masa madre: opciones de #pansaludable que podemos consumir en lugar del pan blanco
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Estas son opciones nutritivas que son saludables y te pueden servir. En este artículo te comparto más detalles sobre estas y otras alternativas al pan de trigo (sobre todo si, como yo, prefieres evitar el gluten).

De todos modos tienes que saber que cualquier sustituto jamás va a saber igual que el pan blanco. Esa textura suave, ese sabor dulzón, ese olor que te atrapa, ese “crunch” exterior… no encontrarás todas esas características gustativas en ningún otro lugar. No hay sustituto que las tenga todas, así que no lo busques.

Dejar el pan tiene sus beneficios

Esto va mucho más allá de si comer pan engorda o no. Es una cuestión de salud, tanto física como emocional.

Tienes que aprender, si realmente valoras tu salud, a deshacerte de esa adicción y elegir opciones más saludables. O dejarlo del todo y optar por otros tipos de carbohidratos que sean más saludables que los que están hechos con harinas.

No importan las calorías. No es un asunto de calorías. Es un asunto de cómo tu cuerpo lo procesa.

Aprende a ver cómo tu cuerpo procesa los carbos, cómo te vas sintiendo, cuánto puedes comer sin que estropee tus objetivos de pérdida de peso, y recuerda que si te produce adicción es que no es bueno para ti. Te prometo que una vez que lo dejes atrás te sentirás muchísimo mejor 🙂

¿Qué opción eliges tú en cuanto al pan?

Cuéntamelo en los comentarios y lo conversamos, que seguro que este tema da para mucho 😉

Y si te pareció interesante el artículo, porfa compártelo en tus redes sociales, que seguro que esta información es importante para mucha gente que no sabe el daño que se hace al elegir el pan que comen a diario.

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Fuente Original Blog de Mi Nueva Dieta – Mi Nueva Dieta

Alternativas al pan de trigo: La vida sin pan SÍ existe ¡y es maravillosa!

Cada vez que comparto la foto de mi desayuno de huevos con verduras alguien me pregunta con tono triste y desconsolado: “¿Sin pan?”. Como si no comer pan fuese el peor castigo imaginable.

Pues sí, sin pan, y con varias alternativas al pan de trigo que son mil veces mejores (en muchos aspectos) que ese bendito pan blanco que es como tu peor pareja (sabes que te hace daño pero no puedes dejarle).

Este artículo es especial para todos aquellos que no pueden vivir sin pan. YO ERA ASÍ!!! Hoy te cuento qué cambió, y cómo.

¿Cada vez que ves un pan no te puedes resistir?

Sí, conozco esa sensación. Es como ser Po y literalmente volverte capaz de hacer lo que sea por el pan:

Pero, ¿sabes qué? Hay luz más allá del túnel y, de hecho, ¡la vida sin pan es maravillosa!

Y para que me creas (y hasta te animes a venirte de este lado conmigo), en este artículo basado en una de mis transmisiones en directo de FB Live te cuento mi experiencia de años dejando el pan.

ADVERTENCIA

A diferencia de lo que suelo hacer, hoy no te voy a hablar de estudios científicos sino de algo experiencial. Te voy a contar lo que he visto que sucede con las personas que lo hacen (ya me dirás si te identificas), y cómo ha sido para mí: cómo lo hice yo, cómo lo llevo, por qué, mi opinión, lo que yo he podido observar.

¿Es posible la vida sin pan?

Dale al play y lo conversamos (sobre todo tienes que hacer el ejercicio muy revelador que está en el minuto 4:08):

El pan es un alimento adictivo

Ya en otro artículo (también de un FB Live) he hablado que el azúcar es adictivo y que el pan blanco lo digerimos exactamente igual que el azúcar.

Las personas a quienes les ocurre esta adicción con el pan son personas a las que el pan les hace daño, porque ninguna cosa que nos provoque un comportamiento adictivo puede ser buena para nosotros.

Hay personas a las que les da igual el pan (benditos ellos). Les da igual el azúcar. Les da igual las papas fritas. Hay personas que no tienen esta reacción con este tipo de alimentos.

Pero hay personas, como tú y como yo, que estos alimentos sí nos producen un comportamiento adictivo:



Cuando es así, estos alimentos son malos para nosotros porque de manera global impiden que podamos decidir con libertad lo que queremos comer, o la cantidad que queremos comer de esos alimentos.

Mi teoría (y, de nuevo, no está basada en algún estudio científico sino en mi propia experiencia y observaciones) es que estos alimentos nos producen este tipo de comportamientos porque nuestro cuerpo no los procesa correctamente, no los digiere o no los tolera bien. Y cuando dejamos de comerlos, nuestra salud y nuestro estado general mejoran.

Ahora, yo no me refiero a simplemente quitarlo y quedarte con hambre (¡pasar hambre jamás!). Sino a reemplazarlo por alimentos saludables que seguramente estás necesitando y que no estás consumiendo en la cantidad adecuada porque este alimento adictivo (el pan) te está quitando la posibilidad. Porque lo único que quieres comer es pan, no te llenas si no comes pan, puedes comer lo que sea y la comida no te deja suficiente satisfacción porque no tenías pan.

Cuando desplazas ese alimento adictivo con alimentos realmente saludables, descubres un nuevo mundo lleno de bienestar.

Y si piensas que “no es sano eliminar alimentos de la alimentación”, déjame decirte que no conozco la primera persona que por haber dejado el pan le haya empeorado su salud.


Las personas que dejan de comer pan blanco siempre mejoran su salud, aquí hay una explicación
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El 100% de las personas que he visto (incluyéndome, por supuesto) que han dejado de comer pan blanco en la forma en que se come normalmente han experimentado una mejoría. Eso sí, esto lo verás luego de haber pasado unos días de “desintoxicación” en los que se desarrolla una especie de “síndrome de abstinencia”.

Una vez que pasas esta etapa (que dura unos días) te das cuenta que ya no lo necesitas.

Tu cuerpo recupera su estado natural, sano, sin adicción, y allí ya no necesitas más el bendito pan y te sientes de maravilla:

  1. Te liberas de la necesidad de comer este alimento que te produce esta reacción de adicción,
  2. y tu cuerpo, que por la razón que sea no proecsa bien ese alimento (y es por eso que te causa la adicción), ya no tiene ese problema y empieza a funcionar mucho mejor.

¿Qué síntomas desaparecen cuando dejas de comer pan?

Durante toda mi vida adulta había tenido un montón de síntomas de mala salud que yo pensaba que eran normales en mí. Se lo atribuía a los genes, al embarazo, a la edad… o simplemente a una condición natural de mi cuerpo que era así y que no cambiaría.


Menos resequedad de la piel, estreñimiento, y antojos son algunos beneficios de dejar de comer #panblanco
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Mi mayor sorpresa fue descubrir que todas estas cosas sí tenían una solución, y esa solución era cambiar mi forma de comer.

Piel reseca

Tenía la piel muy reseca, incluso escamosa, y por tener la piel así me daba mucha comezón. Amanecía con la piel raspada, rota, porque me rascaba durante la noche. Sobre todo las piernas, en el borde de las medias, o en la entrepierna. Y me la pasaba poniéndome cremas hidratantes que, por supuesto, no hacían nada y que eventualmente dejé de usar.

Pensaba que podía ser por el agua, por el sol, por el jabón que usaba… pero la realidad es que cuando dejé de comer pan esa resequedad y esa comezón desaparecieron.

Dificultad para adelgazar

Controlando calorías o no, pasando hambre o no, no importa cuánto me esforzara por comer pan en cantidad “moderada” y por “no abusar”, desayunando 1/4 de sandwhich de pan de molde (sí, un cuarto), igual no lograba perder peso y cada vez engoraba más fácilmente.

Desde que cambié mi alimentación (incluyendo el dejar de comer pan) mi cuerpo se transformó completamente y empecé a perder peso fácilmente. Esto por supuesto que vino no solo por el hecho de haber dejado de comer pan, sino por haber introducido una cantidad de alimentos que no comía porque pensaba que me engordaban, y el dejar de comer harinas refinadas y alimentos light que yo pensaba que ayudaban a adelgazar pero que en realidad son malos para la salud.

Estreñimiento

Yo era sumamente estreñida. Iba al baño si acaso una vez a la semana y tenía que tomar laxantes (cáscara sagrada). ¡Y pensaba que era normal! Estaba convencida que yo iba a ser así toda la vida porque no veía relación con nada que yo estuviera haciendo. Me parecía que mi cuerpo era así, y ya está.

Pero desde que dejé el pan (y cambié mi alimentación, insisto), mi tránsito intestinal se reguló a la perfección y ahora sí que es completamente normal y saludable (voy una vez al día, if you need to know).

Los antojos y la ansiedad de comer

Eso desapareció para mí. Sobre todo ese bajón de la tarde que se acompaña del antojo fuerte a las 3-4pm. Para no mentirte, todavía me dan ganas de comer a esa hora cuando estoy muy estresada o cuando he dormido mal (ya sabes, los que tenemos niños pequeños somos así). Pero ya no me provoca buscar pan.

Antes era capaz de salir a una panadería a comprar pan. Para mí era imposible pasar frente a una panadería o la sección de panes del supermercado y no comprar pan. Ahora la verdad es que me da un poco igual.

No es cuestión de fuerza de voluntad

Todo el problema que tienes ahora es que esa bendita adicción al pan no te deja vivir.

Un adicto no tiene fuerza de voluntad. Su poder de decisión está secuestrado.

Pero una vez que cortas esas cadenas te suerge una fuerza de voluntad de la nada. Porque ahora sí tienes libertad de decisión, y puedes decidir lo que comer en cada momento sin ese problema de “el cuerpo me lo pide”, “necesito comer”, “no me puedo aguantar”, “si lo veo lo tengo que comer”, etc.

Cuando dejas el pan eso se acaba, y te transformas en una persona libre.

¿Por qué el pan causa tantos problemas en el organismo?

Aunque no tengo la respuesta definitiva porque no logro encontrar investigaciones concluyentes sobre esto, tengo dos teorías del por qué el pan tiene este efecto negativo en algunas personas.

De hecho, pienso que son dos factores que se mezclan, y que uno hace peor al otro.

Teoría 1: El gluten

Aunque hay mucha gente (especialistas y profesionales incluídos) que juran que el gluten es más malo que Thanos, y que todo el mundo debería llevar una dieta libre de gluten (que puede ser perfectamente saludable), la verdad es que los estudios científicos al respecto todavía están muy controvertidos, y no muestran resultados concluyentes.

En otras palabras, no existe una prueba clara y contundente de que el gluten, en efecto, haga daño.

Peeeeero, hay cierta evidencia de que existe algo llamado sensibilidad al gluten no celiaca: parece haber algunas personas que, sin ser celiacas, presentan síntomas negativos cuando consumen alimentos que contienen gluten, pero no cuando consumen otros alimentos ricos en carbohidratos (otros cereales, tubérculos o granos) que no contienen gluten.

De momento no se sabe por qué ocurre, pero quizás esté relacionado con la genética, la microbiota intestinal, o vaya usted a saber qué otras cosas.

Probando esta teoría, hace más o menos un año que dejé de comer alimentos a base de trigo. Ya había dejado el pan, pero seguía comiendo cosas a base de trigo, como cuscus o pasta (todo integral). Así que dejé de comer todas esas cosas, reemplazándolo por arroz, avena, patata dulce, papas, quinoa, maíz, lentejas, garbanzos, etc.

¿Resultado? Sí he notado que me siento mejor.

Teoría 2: El Índice Glicémico

En este artículo te explico lo que es el índice glicémico, en caso que no lo tengas claro. Pero, para resumir, es una medida de la velocidad con que un alimento hace aumentar los niveles de azúcar en la sangre.

Las harinas procesadas, como la harina de trigo refinada, tienen un IG altísimo. Quiere decir que producen picos de azúcar en la sangre, y eso trae muchas consecuencias negativas.

De hecho, es una respuesta hormonal exactamente igual a la que se produce cuando se come azúcar pura, como ya lo expliqué en este artículo sobre el pan blanco.

Con la subida exagerada de azúcar en la sangre hay un chute de insulina muy grande, luego una bajada muy grande del nivel de azúcar en la sangre (una hipoglicemia reactiva), y se producen antojos, desequilibrios hormonales, inflamación sistémica, y una cascada de problemas.

Esto ocurre cada vez que comes un alimento que está hecho de harina refinada, sobre todo si además tiene grasa (una pizza industrial), y más todavía si además tiene azúcar (una dona o todas las pastelerías o bollería).

A algunos el pan nos hace daño

¡Y cuando lo dejamos vivimos mucho mejor!

  • La persona que no podía adelgazar adelgaza
  • Al que tenía estreñimiento se le regula el tránsito intestinal
  • Los que viven esclavos de los antojos se les quitan y se liberan
  • Quien se la pasa cansado recupera su energía
  • Desaparecen muchos males digestivos (reflujo, acidez, gases, hinchazón abdominal)
  • Y hasta se alivia enormemente la depresión o los síntomas depresivos

Hay una cantidad enorme de beneficios cuando dejamos de comer un alimento que, a todas luces, es perjudicial para nosotros.

Cómo dejar de comer pan: El proceso paso a paso

Además de haberlo vivido yo misma (y Angel), he visto que este proceso lo experimentan las personas que se apuntan en mis programas de coaching, quienes se dan cuenta que se sienten mejor al ir dejando de comer pan blanco, y lo van dejando progresivamente.

Y es así como te recomiendo que lo intentes: progresivamente. Porque los cambios verdaderos en la alimentación llevan mucho tiempo.

Tenemos toda nuestra vida comiendo de una manera y eso no se cambia de un día para otro.

Así que lo hacemos por etapas:

Etapa 1: El pan blanco es malo, comeré pan integral

Lo primero que ocurre es que nos damos cuenta que el pan blanco es malo (por ejemplo, al leer este artículo) y empezamos a comer pan integral. Lo compramos fresco de panadería, o de molde en el supermercado.

Etapa 2: El pan integral tampoco es tan bueno, haré mi propio pan

Eventualmente empezamos a leer las etiquetas, nos quedamos en shock al ver que el Bimbo suavecito y rico es el peor de todos (sí, ese que dice quee s100% natural e integral), y decidimos buscar otra cosa, algún equivalente más natural. La única solución que encontramos es preparar nuestro propio pan en casa, y así al menos sabemos lo que le estamos poniendo.

Cuando yo pasé por esa etapa (por allá en el 2010) me compré una máquina de hacer pan como ésta. He visto que mucha gente lo hace. Me busqué recetas para pan integral y le ponía verduras ralladas, semillas, frutos secos, frutas deshiudtatadas, afrecho, o cualquier otra cosa para que tuviera más fibra, más nutrientes, un menor IG. Me quedaba un pan bastante denso y muy rico.


3 etapas para dejar de comer #panblanco y recuperar #salud
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Y estuve un tiempo así, comiendo mi propio pan, pero me di cuenta que como era tan rico comía mucho. Lo quería comer todo el tiempo y comía demasiado. Total que, como esa no era la idea, descarté la máquina de pan y pasé a hacer otro tipo de pan que es el que yo llamaba pan de linaza: una espcie de panqueca seca, hecha con huevo y semilals de lino recién molidas, que horneaba o hacía a la sartén y luego usaba para acompañar los huevos de la mañana, para comer con jamón y queso, etc.

Etapa 3: El despertar de la fuerza

Con mi pan de linaza me estuve un tiempo, quizás algo más de un año, hasta que eventualmente ya no lo necesité más. En este punto te das cuenta que te has liberado completamente del pan, que ya n necesitas comerlo a diario (ni siquiera un sustituto), y es allí cuando ya puedes sentarte y descansar mientras pasan los créditos finales de la película.

De esta forma vas dejando el pan en la medida en que te vas dando cuenta que mientras menos comes mejor te sientes, que ya no lo estás necesitando tanto.

No se siente como un golpe ni como una restricción, sino como un proceso de consciencia y autoconocimiento que vas viviendo.

Alternativas al pan de trigo

Esto que acabo de comentarte se refiere al pan blanco, ese que come la gente “normal”, digamos. En la casa no lo compramos nunca, y solo comemos pan blanco o harinas en ocasiones excepcionales: si algún día queremos hacer pizza (una vez cada 3 meses), nos provoca desayunar croissants (una vez cada 6 meses), o hay un cumpleaños (en cuyo caso comemos pastel normal), o cosas así.

Pero en el día a día no comemos pan blanco para nada.

Y entonces ¿qué comemos?

Acá te muestro mis opciones preferidas:

Pan de centeno (pan negro)

Es el que compro ahora, en casa siempre hay, y es el pan que comen mis niñas. Yo no lo como a diario, depende de si me provoca comerlo o no. Es duro, denso, tiene un sabor fuerte, y me gusta tostado con mantequilla. Yo no lo como a diario porque tiene gluten (el centeno es un cereal con gluten) y yo sé que si lo como muy seguido me va a empezar a dar problemas. Ingredientes: harina integral de centeno, copos de avena, copos de cebada, linaza, sésamo, levadura, sal.

Galettes de sarraceno o trigo negro

Son como unas crepes saladas que venden acá en Francia, a base de trigo sarraceno (buckwheat), que no es un trigo de verdad sino una semilla que se le parece pero que es libre de gluten. Yo las relleno con huevo, con jamón y queso, para el desayuno o una comida grande, etc. Ingredientes: agua, harina de sarraceno, sal.

Wasa

En España lo llaman “pan” wasa pero para mí esto no es ningún pan, es una galleta salada (una cracker). Yo no las como como si fuera pan, más bien para una merienda, porque a mí no me hacen sustituto de pan, pero hay mucha gente a la que sí y les gusta. También tiene gluten porque es a base de centeno. Ingredientes: Harina integral de centeno, levadura, sal.

Galletas de maíz inflado (corn cakes)

Estas tampoco las uso como pan, sino de merienda o en el postre. Antes las compraba de arroz inflado, pero por el arsénico en el arroz dejé de comprar esas y ahora compro las de maíz. Estas las uso mucho (las habrás visto en mi cuenta de Instagram), las compro extra finas y me hacen una base crujiente para lo que yo quiera comer. Nutricionalmente hablando no aportan nada, son 99.9% carbohidrato y además refinado, pero la idea es usarlas como base para comer otros alimentos que sí sean nutritivos. Yo la uso para cuando me dan los antojos de dulce: con chocolate negro, mantequilla de almenrdra y miel, frutas y cacao, etc. Ingredientes: Maíz, sal.

Avena en hojuelas o copos

Los normales, tradicionales (NO instantánea ni con sabores). La como en el desayuno, cocida en leche, 2 a 3 veces por la semana, con alguna fruta (casis siempre banana o manzana) y le pongo nueces, canela, stevia, etc. Esto también lo habrás visto en mi cuenta de Instagram, y lo he mencionado en mi artículo con 5 ideas de desayunos saludables y fáciles de preparar. También la uso para hacer panquecas de avena que también siempre muestro en mi Instagram (aquí te doy la receta). Ingredientes: Avena.

Estas son las alternativas al pan de trigo que yo utilizo. Dependiendo del país en donde vivas tendrás otras posibilidades, y la idea es que busques, veas qué opciones tienes, y elijas las que mejor te convengan a ti.

¿Y las arepas o tortillas de maíz?

Bueno, el maíz no tiene gluten, así que si fuera por eso estaría bien. Y aunque se preparan con harina, no es tan refinada como la harina de trigo que se usa para el pan. La harina de maiz se hace a partir del grano entero molido, y por esa es superior a nivel nutricional y la respuesta hormonal del cuerpo será un poco más favorable.


Pan de centeno, Wasa, arepas… son algunas alternativas al pan de trigo
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Pero de todos modos sigue siendo harina, así que lo que yo recomiendo es agregarle a la masa otros ingredientes (semillas, verduras cocidas hechas puré, verduras frescas ralladas) para que sea más nutritiva, con más fibra y un IG más bajo. La idea es que no comas pura harina, y además que la acompañes con otros alimentos: queso, huevos, aguacate, carne. Lo mismo la tortilla, cómela con verduras y otros alimentos que ayuden a que la respuesta insulínica no sea tan alta.

Lo mismo va para otros “panes” hechos a base de tubérculos como la batata, la yuca o manioca, etc. Serán siempre más saludables y nutritivos en la medida en que están hechos con alimentos enteros, no refinados (o poco refinados).

¿Y si algún día como pan?

Como ya te comenté, por supuesto que a veces como pan (o cosas hechas con harina de trigo refinada). Y coom ya hace años que ando en esto, ya me di cuenta de lo que courre, cada vez.

Supongamos que un fin de semana me da flojera cocinar, y decidimos comer en el centro Comercial, y lo que me provocó comer fue un sandwich.

Lo que noto es que no pasa nada.

De hecho, al día siguiente hasta veo que he bajado unos 200 gramos. Y me digo: “Oh, qué curioso, sin síntomas negativos ¡y hasta bajé algo de peso! Finalmente parece que el pan no me cae tan mal después de todo. No estoy hinchada, no tengo estreñimiento, no me pica la piel…”

Otro día más y, como sigo normal, pienso: “¿Será que ya puedo volver a comer pan otra vez?”. Y, como me provoca y todo va bien y me provoca comerlo, voy a la panadería y compro una baguette, y quizás un trozo de pastel o tarta.

Al día siguiente me están dando muchas ganas de comer pan… de hecho ¡estoy desesperada por comer pan!

Y en ese punto:

  • vuelve el estreñimiento,
  • me empieza a picar la piel,
  • tengo la barriga inflada como de 6 meses de embarazo,
  • ando con malestar general,
  • me salen pepas en la cara,
  • los antojos que me matan,
  • y ya ahí ya tengo 2 kilos más.

¡Siempre me pasa igual! Ya lo pillé y ya sé que es así. Y ahora sé que no debo caer en la trampa.

Yo nunca voy a tolerar bien el pan. Es algo que a mí me hace daño (por mi genética o lo que sea) y sé que es algo que debo evitar.

Si alguna vez cae el pan por alguna razón que sea no pasa nada, pero no me dejo engañar y me sigo manteniendo sin comer pan de manera regular (al cabo que ni quería).

Como conclusión…

Ya sea que deseas dejar el pan, que ya lo dejaste, o que no te imaginas una vida posible sin tu delicioso y adorado pan, la idea es simplemente aprender a comer de una manera más saludable, con alimentos más naturales, que realmente te hagan bien. Alimentos que tu cuerpo ha estado necesitando todos estos años y que no se los habías estado dando.

Cuando lo haces tu cuerpo mejora, se reequilibra, la grasa se pierde de manera natural, y tú te sientes de maravilla.

Y fíjate que dejar de comer pan no significa dejar de comer carbohidratos. El problema es (según yo) la combinación nefasta y maléfica entre el hecho de que es un cereal con gluten y que es una harina refinada con un IG muy alto. Esto produce mala respuesta insulínica, irritación a nivel intestinal, y todas las consecuencias que vienen con ello.

Si te animas a dejar de comerlo vas a ver que te vas a sentir muchísimo mejor.

Y no te preocupes. Como ves, hay muchas alternativas al pan de trigo que pueden ser saludables y prácticas para ti.

Dejar de comer pan es abrirle la puerta a muchas otras posibilidades, a cereales, tubérculos, frutas… que son mucho más nutritivos y que no te van a producir ese malestar, sino todo lo contrario.

¿Te animas a dejar el pan? ¿Ya lo has hecho? ¿O de ninguna manera lo harías?

Cuéntame en los comentarios cuál es tu posición y tu experiencia con este tema del pan, y qué alternativas saludables conoces que te gustan y que te han ayudado a comer menos pan.

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