¿Son buenas las dietas sin lácteos?

¿Es saludable prescindir de los lácteos en una dieta para bajar peso? ¿Es mejor tomar leche desnatada y dejar quesitos, tranchetes y yogures al margen?

Los lácteos son una de las fuentes principales de las que disponemos para el aporte de calcio en nuestra alimentación. Es por ello que no se recomiende eliminarlos de la dieta, salvo que exista una patología específica.

Son importantes ya no solo para bajar de peso, sino también en una alimentación saludable que disminuya el aporte de grasa. Por ello se aconseja seleccionar siempre lácteos desnatados. Los lácteos de elección serían leche, yogurt y queso fresco.

Los quesitos y tranchetes pueden ser útiles en una dieta de descenso, ya que aportan menos calorías que los quesos más curados. Sin embargo, a veces es difícil consumir la cantidad recomendada y se come más de la cuenta. En este caso, lo mejor es prescindir de ellos.

* Por los nutricionistas de Clínica Ravenna Madrid.

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Dietas solo de frutas, ¿son buenas?

¿Es una buena idea hacer una dieta de estar varios días solo comiendo fruta?

Nutricionalmente, una dieta debe de ser variada y equilibrada. Cuando prescindimos de uno o varios grupos de alimentos se corre el riesgo de presentar carencias de determinados nutrientes como podría ocurrir en este caso con las proteínas poniendo en riesgo la masa muscular entre otras cosas.

Es importante no olvidar que uno de los componentes presentes en la fruta es el azúcar (fructosa), por lo cual, ante esta situación, se estarían aumentando los niveles del mismo en sangre, que no es beneficioso para nuestro organismo.

También hay que destacar que este tipo de prácticas pueden llevar a desórdenes alimenticios. A veces, la supresión de todos los demás alimentos se suma a una sensación de no estar comiendo y, en ocasiones, conlleva al desborde y exceso en otro momento. Por ello, lo recomendable es encontrar una dieta adaptada a las necesidades de cada persona y al momento en el que se encuentra siempre supervisada por los profesionales correspondientes para evitar comprometer la salud del paciente.

* Por los nutricionistas de Clínica Ravenna Madrid.

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Frutos secos en nuestra dieta, ¿sí o no?

¿Cómo y cuándo es más saludable incorporar los frutos secos en nuestra dieta?

El principal problema que presentan los frutos secos es que son alimentos con una densidad energética muy alta es decir en poca cantidad estamos incorporando muchas calorías. Si bien es cierto que numerosos estudios les atribuyen beneficios para la salud, es importante a la hora de decidir tomarlos valorar si vamos a poder hacerlo en la cantidad recomendada o terminaremos comiendo más de la cuenta, en cuyo caso lo mejor es no empezar.

Una forma saludable de incorporar los frutos secos es añadiéndolos a la ensalada, por ejemplo 3-4 nueces o lo equivalente a una cucharada sopera siempre de frutos secos. También pueden incorporarse a media mañana, por ejemplo añadiéndolos a un yogurt desnatado o en combinación con una pieza de fruta.

Lo más importante es que nunca se picotee entre horas y que a la hora de elegirlos tengamos en cuenta que deben ser frutos secos en crudo sin adicción de sal, azúcar, miel, etc. Recordando que si cuesta parar lo mejor es no empezar.

* Por el equipo de nutricionistas de Clínica Ravenna Madrid.

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¿Estoy condenada a estar siempre a dieta?

Tras dos años en mi peso, he vuelto de nuevo a engordar. ¿Estoy condenada a estar toda la vida a dieta si quiero estar delgada?

Cuando uno tiene más peso del que le corresponde, necesariamente tiene que pasar por el proceso de hacer dieta para bajarlo. Sin embargo, es cuando se llega al peso ideal, el momento de pasar de hacer dieta a trabajar en el autocuidado, incorporando los alimentos de una manera adecuada, de tal forma que no se vuelva a la normalidad en la alimentación de cuando tenía más peso.

Durante dos años tal vez hayas vivido ese cuidado en la alimentación como una dieta dado que no has podido volver a la normalidad de la persona que tenía unos kilos de más. Sin embargo, ¿has tenido que privarte de muchos alimentos o has comido con la medida que tu cuerpo necesitaba para vivir? Es importante valorar cómo te sientes cuando estás en tu peso ideal para acortar el tamaño de las porciones, siendo congruentes de esta manera con nuestro objetivo, el de mantener el peso de una manera saludable.

Por tanto, no se trata de vivir a dieta, sino de cuidarte cada día también con la alimentación. Por mucho que desde fuera nos bombardeen con comida y con experiencias fabulosas a través del gusto, debemos ser coherentes con nuestra meta comiendo de manera variada, pero cuidando la medida, y permitiéndonos, ocasionalmente, algo que nos agrade mientras sea con medida y no suponga un enganche.

* Por el equipo de Psicología de Clínica Ravenna Madrid.

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¿Hambre física o ansiedad? 5 claves para diferenciarlas

Hambre física o hambre emocional

¿Tienes la sensación de que siempre tienes hambre y no sabes cómo parar de comer? Puede que tu problema no sea precisamente el hambre, sino que ese vacío que sientes en mitad de tu estómago no venga de tu estómago sino de tu cabeza. Para empezar a solucionar ese problema, que muchas veces nos lleva a ingerir alimentos de más (y a crear michelines de más), lo primero que tenemos que hacer es detectarlo. Si te dices a ti mismo tengo hambre, difícilmente te resistirás a ir a la cocina a buscar cómo alimentarte, pero si sabes diferenciarlo y te dices a ti mismo, tengo ansiedad o hambre emocional, puede que te lo pienses dos veces, ya que tu cuerpo no necesita nada. En este caso, la que busca ayuda es tu mente. ¿Quieres aprender a diferenciarlas? Hazte las siguientes preguntas: 

¿El hambre ha aparecido de repente?

Seguro que alguna vez has vivido esta situación: estás tranquilamente estudiando, o aburrido en el sofá o llegas a casa después de un ajetreado día de trabajo y de golpe ¡un hambre inmensa aparece de repente! ¿De dónde ha salido esto, si hace 5 minutos estaba bien? Este es un claro indicativo de que no tienes hambre física. El hambre física, al contrario que la emocional aparece progresivamente y va aumentando poco a poco. El caso contrario no es más que aburrimiento, estrés o búsqueda de recompensa, entre otras de las muchas cosas que te pueden causar esta sensación.

¿Puedes comer cualquier cosa?

Tienes hambre, o eso crees, de hecho estás muerto de hambre, y tienes una estupenda manzana delante de ti pero en lugar de lanzarte a por ella, cómo debería ser normal en tu estado, sabes que sólo dejarás de tener hambre si te comes ese trozo de chocolate, o ese donut, o ese queso…¡Ahí lo tienes! Otro signo inequívoco de que tu estómago está más que servido. El hambre física se puede cubrir con cualquier alimento pero, si tú sólo puedes pensar en ESE en concreto que se te ha metido en la cabeza, no tienes hambre real, en este caso es emocional.

¿Puede esperar o tiene que ser justo ahora?

Cuando el hambre es emocional, la espera para comerte esa delicia se hace casi insoportable, las ganas de zamparte eso que tienes entre ceja y ceja no paran de subir, cada vez piensas más en ello, y ¡qué leches!, ahora en lugar de 1 galleta mejor me voy a comer 6. Por el contrario, a no ser que lleves muchas horas sin comer, el hambre física puede esperar. No nos viene de 5 minutos, y llegado el momento lo haremos con tranquilidad.

¿Sigues comiendo aunque estés lleno?

No nos engañemos, la comida es el ansiolítico más usado en nuestra sociedad. Nos da placer, nos da alegría, nos quita el estrés y eso nos hace comer mucho más de lo necesario y con mayor velocidad. Si cuando empiezas a comer sigues comiendo aunque estés lleno. Este es un signo inequívoco de que tu hambre seguramente no es real. Por  el contrario, si paramos al estar saciados, seguramente estábamos respondiendo a una sensación de hambre física.

¿Te sientes culpable al terminar?

Si tu respuesta es sí, lo habitual (salvo algunas excepciones de patologías concretas o de una mala relación con la comida) es que no estés cubriendo un hambre física, sino que hayas comido por hambre emocional. Al responder a las demandas reales de tu cuerpo, lo habitual es sentirse satisfecho, la culpabilidad por el contrario suele indicar que has comido sin hambre, no lo más adecuado y en mayor cantidad de lo necesario.

Buscar la solución a este hambre emocional es posible, ya sea por tu cuenta o con la ayuda de un dietista-nutricionista o de un psicólogo o coach, pero detectarlo es sin duda el primer paso. Si empiezas a ser consciente de cuando esa sensación de hambre es real o no será cuando puedas empezar a buscar la solución.

Fuente Original El blog de nutrición

7 errores que te impiden bajar de peso

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Puede que lleves tiempo intentando perder peso y te estés preguntando porqué no lo consigues o porqué ese michelín abdominal es imposible de eliminar. Cuando esto ocurre muchas veces buscamos la opción fácil y pensamos que “debe ser que no he encontrado el suplemento adecuado que me ayude a perder grasa” o “será que como mucha fruta que tiene azúcar”. Pero antes de volverte loco y empezar a culpar hasta al apuntador revisar estos aspectos:

Consumes alcohol el fin de semana

Las bebidas alcohólicas, a parte de no ser nada recomendables para tu salud, añaden calorías extra que no te aportan ningún nutriente interesante. Si quieres bajar tu peso y tu porcentaje de grasa estas calorías extras de forma líquida, y por tanto poco saciantes, no te van a ayudar. Cuánto menos alcohol mejor.

La solución: apunta realmente el alcohol que consumes, no sólo entre semana, sino también si sales el fin de semana. Cambia las bebidas alcohólicas más fuertes por vino o cerveza y proponte hacer una reducción a la mitad, al menos si al inicio te parece demasiado eliminarlo totalmente. Aunque, si quieres acabar de convencerte te recomiendo dejarlo totalmente por 2 semanas y ver tu evolución. Ver los efectos que tiene dejar el alcohol es suficiente para motivarte a dejar de consumirlo.

Comes muy deprisa

Comer demasiado deprisa puede hacer que tu cerebro no reciba a tiempo las señales de las hormonas de saciedad que tu estómago está enviando, por lo que acabas comiendo más de la cuenta. Comer despacio puede reducir tu ingesta energética y hacerte sentir más saciado al terminar. Además comer despacio influye en el número de veces que masticamos. Al masticar aumentamos nuestro nivel de saciedad y por tanto reducimos las calorías que ingerimos.

La solución: si estás habituado a comer deprisa deberás prestar atención a tu forma de comer por un tiempo hasta que comer más lento se vuelva algo automático para ti. Algunos trucos son dejar el tenedor en la mesa entre bocado y bocado para no ir a coger comida cuando aún estás masticando el anterior bocado. Otras personas consiguen comer más lento utilizando palillos. Si, ¡suena a locura! Pero funciona ya que muchos no tenemos tanta habilidad comiendo con palillos que con tenedor y nos hace reducir la velocidad de manera inconsciente.

Por último, revisa que tu comida no sea demasiado líquida. Puede que en lugar de una crema necesites tomar una ensalada o unas verduras salteadas o en lugar del zumo, al que le has quitado toda la fibra y no te llena, debas tomarte una pieza de fruta.

Atracón del fin de semana

Te portas como un angelito durante toda la semana, pero llega el fin de semana y  das rienda suelta a todos tus deseos. Según un estudio publicado en 2003 en el Obesity Society, los adultos americanos consumen 115 kcal/día más los fines de semana, sobre todo a través de grasa y alcohol. Pero el problema, sobre todo, es de aquellos que sobrepasan la media de manera abismal, los que pasan del blanco al negro el fin de semana. ¿Te sientes identificado? No te preocupes porqué hay solución.

La solución: esto ocurre normalmente  porqué estamos siendo demasiado estrictos durante la semana. Y la comida nos aburre tanto de lunes a viernes que a partir del viernes noche damos el tiro de salida hacia la comida basura. Una solución puede ser hacer más atractivos tus platos de la semana. La dieta saludable es mucho más que comer ensalada y pollo a la plancha. Puedes coger ideas en mi Instagram o en el blog de Truco o Plato. Si aún así te cuesta contener los atracones el fin de semana, aquí te explico cómo puedes evitarlos.

No revisas los etiquetados

Puede que te fíes de lo que te ponen en letra grande en los productos que te venden en el supermercado, pero te aconsejo que empieces a mirar la letra pequeña. Por mucho que te vendan algo como light o como 0% grasas o 0% azúcares, debes saber lo que te estás vendiendo. Un postre 0% grasas seguramente este lleno de azúcares y un alimento light puede darnos la impresión de ser poco calórico por lo que en ocasiones comemos más de lo que realmente deberíamos.

La solución: evita al máximo los productos procesados y empieza a comer comida que no lleve envoltorios. Las frutas, las verduras, carnes o pescados frescos o las legumbres no suelen traer muchos problemas. Y cuando comas envasados aprende a leer y saber lo que realmente te están vendiendo.

No comes suficiente verdura

Puede que comas a tu ritmo y puede que incluso sepas identificar tus señales de hambre y saciedad, pero si no comes la suficiente verdura estarás consumiendo muy posiblemente más calorías de las que necesitas. Si quieres bajar de peso (o simplemente comer sano) tu dieta debe aportar alimentos de baja densidad energética y alta densidad nutricional. Eso quiere decir alimentos que te aporten volumen y nutrientes de calidad y no muchas calorías. ¿Hay algo mejor que las verduras u hortalizas para ello?

La solución: come verduras y hortalizas de temporada e inclúyelas en todas tus comidas y cenas como plato principal. La recomendación es que las verduras y hostalizas deberían ocupar más o menos la mitad de lo que te estás comiendo. Aprende platos nuevos a base de verduras y descubrirás un mundo delicioso más allá de las judías verdes con patatas y el brócoli al vapor.

Ese consumo ocasional no es tan ocasional

“De vez en cuando me tomo una cerveza”, “de vez en cuando como algún croissant”, “de vez en cuando cómo alguna pizza”. Si vamos sumando estos “de vez en cuando”, no es que a veces hagas alguna transgresión, sino que a diario hay algo en tu dieta que no te ayuda a llegar a tu objetivo. En ocasiones es complicado darse cuenta porque nuestro cerebro es especialista en omitir ciertas cosas sin importancia para no saturarse y seguramente ya no recuerdes que comiste el miércoles pasado.

La solución: registra durante una semana todo lo que comes y revísalo al terminar la semana para detectar las pautas que debes cambiar. Simplemente apuntar lo que comemos en ocasiones modifica nuestra alimentación y nos hace ser más conscientes de lo realmente estamos consumiendo por lo que acabamos comiendo mejor.

Estás estresado o no duermes suficiente

El estrés crónico, los problemas de sueño y las pocas horas que pasamos de descanso hacen que nuestras hormonas se pongan en alerta. La elevación del cortisol, la hormona del estrés o el aumento de las sensaciones de hambre (por la disminución de la leptina) pueden llevarnos entre otros motivos a coger peso o a impedir que podamos perderlo. Además, tanto el estrés como el no dormir de manera adecuada pueden ser un peligro no sólo para el peso sino para la salud en general.

La solución: busca métodos para reducir o gestionar el estrés cómo pueden ser técnicas de relajación, de yoga o de gestión del tiempo. En cuanto a las horas de sueño, márcate unos horarios para ir a dormir y disminuye la activación reduciendo la luz en casa y la exposición a pantallas como la televisión o el móvil una hora antes de ir a dormir.

Fuente Original El blog de nutrición

Día Mundial de la Alimentación: piensa en tu salud y en la del planeta

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El deporte y la alimentación saludable están en auge. Algunos piensan que son modas pero yo creo firmemente que este estilo de vida está aquí para quedarse. Cuidar de ti es siempre una buena decisión que repercutirá en tu salud actual y futura pero ¿y si comenzamos a pensar igual sobre nuestro planeta?

Este 16 de Octubre ha sido el Día Mundial de la Alimentación, en el que la FAO (Food and Agriculture Organization, la organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) utilizó como lema “El clima está cambiando. La alimentación y la agricultura también”. Con ello, la FAO quiere hacer hincapié en que el cambio climático está afectando sobre todo a las personas más pobres del planeta y que los recursos que tenemos son limitados y deben cuidarse. A veces tenemos la sensación de que el agua es infinita porqué siempre ha estado allí o que los suelos nos pueden proveer de alimento una y otra vez sin debilitarse pero eso no es cierto.

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La población mundial crece de manera constante y en 2050 se espera que seamos 9.600 millones de personas. Con ello, la necesidad de más alimentos y de una producción más sostenible se hace todavía más necesaria. Para que el abastecimiento de comida no llegue a ser un problema los gobiernos deben ponerse manos a la obra, pero tú también tienes mucho que decir en ello. Cómo actúes en tu día a día o tus decisiones de compra pueden forzar un cambio en el sistema de producción de alimentos. No te limites a ir a votar 1 vez cada 4 años (o más frecuentemente en los tiempos que corren), utiliza tus decisiones diarias para influir en el entorno y en tu sociedad.

¿Y tú qué puedes hacer?

La FAO nos propone algunas acciones que, como individuos, podemos empezar a llevar a cabo. Yo te resumo aquellas que tienen que ver con tu alimentación pero en este link puedes leerlas todas:

  1. Apúntate al lunes sin carne. Esta iniciativa nos propone hacer una dieta vegetariana 1 vez a la semana (por lo menos). De esta forma ahorraremos en recursos, ya que producir 1 kg de carne requiere mucho más gasto que producir 1 kg de legumbres. Para que te hagas una idea, entre otros recursos, 1 kg de carne necesita 13.000 litros de agua para ser producido mientras que 1 kg de legumbres sólo necesita 1250 litros.
  2. Opta por la pesca sostenible. Eso quiere decir empezar a consumir aquellos pescados menos explotados como la caballa (entre otros) y dejar de consumir otros como el atún. Come pescado de proximidad y temporada (sí, los peces también tienen temporada) o que tenga la etiqueta ecológica. En Cataluña, por ejemplo, puedes optar por la iniciativa de El peix al plat.
  3. Planifica tus comidas, haz un menú semanal y compra sólo lo que necesitas para evitar el desperdicio de alimentos.
  4. Aprende a diferenciar entre “fecha de caducidad” y “fecha de consumo preferente”. La primera indica que el alimento ya no es comestible, la segunda que el alimento puede que no tenga las propiedades organolépticas que debería pero seguramente sí se puede consumir.
  5. Almacena tus alimentos de manera rotativa: tanto en la nevera como en los armarios pon detrás los alimentos que hayas comprado hace poco y delante los que lleven más tiempo allí. De esta forma evitarás dejar olvidado el producto y que tengas que tirarlo.
  6. Utiliza las sobras de comida para hacer otros platos o congélalas para consumirlas otros días.
  7. No tengas manías a la hora de comprar fruta o verdura poco atractiva. Esta práctica ha hecho que se desperdicien montones de comida en el sistema de alimentación.
  8. Compra productos locales y de temporada, de esta forma disminuirás las emisiones de carbono necesarias para el transporte de alimentos y por tanto la huella ecológica.
  9. Infórmate sobre la comida que compras. ¿Utilizan prácticas que respetan el medio ambiente? Apoyando a las empresas que sí lo hacen estás promocionando este tipo de prácticas.

No pienses que como individuo puedes hacer poco. Tus convicciones y decisiones pueden servir para cambiar la forma de proceder de las empresas. No seas indiferente ¡actúa y respeta la salud del planeta!

Fuente Original El blog de nutrición

Huevos marrones o blancos ¿cuáles son mejores?

Los huevos son un alimento muy saludable que nos aporta proteínas de calidad. Lo podemos utilizar fácilmente en las cenas rápidas y también son una estupenda opción en los desayunos. Giran muchas ideas y conceptos equivocados y acertados alrededor de este alimento, uno ellos es la creencia de que los huevos marrones son más nutritivos que los huevos de cáscara blanca pero ¿qué hay de cierto en ello?

¿De qué depende el color de los huevos?

La cáscara de los huevos varía su color en función de la genética. Es decir en función de la raza de gallina, el color del huevo es diferente.  Las gallinas con plumas blancas ponen huevos de color blanco y las gallinas con plumas marrones o lóbulos auriculares marrones ponen huevos con cáscara de color marrón. Esta característica no otorga mayor dureza a la cáscara cómo algunos piensan ya que esta depende de la edad de la gallina. Cuando son más mayores ponen huevos de cáscara más frágil.

Y para los que no lo sabían, aunque no llegan al mercado también hay gallinas que ponen huevos de color azulado o verdoso, aunque estos no suelen llegar a nuestros estantes.

¿Qué nos aporta un huevo?

Nutricionalmente un huevo es bastante interesante. Pese a que los huevos han sido repudiados durante mucho tiempo debido a su contenido en colesterol, lo cierto es que son alimentos muy saludables que podrías consumir cada día.

Un huevo tamaño grande nos aporta unas 80 kcal, 6g de proteína y 5g de grasas saludables. Además nos aporta vitamina A, vitaminas del grupo B y folato. Y sí, es cierto que los huevos aportan un elevado contenido en colesterol pero los estudios no respaldan que este colesterol dietético eleve realmente el colesterol sanguíneo de quien lo consume en la gran mayoría de los casos.

Estas propiedades no se alteran en función del color de la cáscara del huevo por lo que no se puede afirmar que el color de la cáscara haga que uno de los dos sea más saludable que el otro.

¿Qué huevo elegir?

Cómo ves no debes elegir el huevo que compres en función del color de la cáscara. Aunque habitualmente en España encontramos huevos marrones o morenos, si en la tienda ves huevos con diferentes colores de cáscara esto no debe ser lo que determine tu compra.

Lo que sí te recomiendo mirar a la hora de escoger el huevo es mirar su procedencia, que determinará lo nutritivo que pueda llegar a ser, y su cáscara. No es que me contradiga, no quiero que te fijes en su color sino la numeración que aparece en ella. Eso puede determinar que la crianza de la gallina ponedora sea muy diferente dependiendo del caso. Por ello te recomiendo comprar siempre huevos del número 0 o 1.

Fuente Original El blog de nutrición

Así es la nueva Pirámide de la Alimentación Saludable

Seguro que todos conocéis o habéis visto alguna vez la Pirámide de la Alimentación Saludable. Ya sea en un colegio, en un centro médico o impresa detrás de una bolsa de patatas fritas, esta imagen nos ha acompañado durante gran parte de nuestra vida. Lo cierto es que esta pirámide va variando cada cierto tiempo, después de que un grupo de expertos de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) la haya analizado y proponga algunos cambios. Sin ir más lejos, hace unas semanas, la SENC nos presentó la explicación de una nueva propuesta de su conocida pirámide que ya podíamos ver desde 2015. Hoy vamos a hablar de sus cambios respecto a las anteriores y de mi opinión al respecto cómo dietista-nutricionista que cada día atiende a personas en su consulta.

Base de la Pirámide de la Alimentación

En la base de la pirámide, la SENC, ha ido añadiendo aspectos que no siempre tienen que ver con aspectos nutricionales o con alimentos pero si que tienen que ver con nuestra salud.

Actividad física

Se mantiene el consejo de realizar actividad física todos los días. El consejo personalizado de este tema se lo dejo a nuestros compañeros Licenciados en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.

Equilibrio emocional

Igual que critico muchas cosas de la pirámide de la alimentación, creo que es un acierto empezar a incluir aspectos cómo el equilibrio emocional en estas guías. Hemos de dejar de ver la salud cómo algo aislado. La salud no es sólo comer bien o hacer ejercicio físico. Ya lo dice la OMS, la Salud es bienestar físico, mental y social. No podemos olvidar que el estrés crónico es uno de los graves problemas de salud de nuestra sociedad. Para buscar solución: haz ejercicio para despejar la mente, trabaja métodos de relajación o trabaja con un psicólogo en función de tu caso.

Balance energético

Queda muy bonito poner eso de que consigues adelgazar si gastas más de  lo que consumes, o que si lo haces al contrario vas a engordar… Pero nuestro cuerpo va mucho más allá. Calcular exactamente lo que gasta o las calorías que consume es realmente complicado (os lo puedo demostrar en otro post) y este argumento ha sido utilizado ampliamente por la industria para culpabilizarnos diciendo que el problema no es que consumamos bollos o refrescos azucarados, sino que no nos movemos. Lo siento, pero no.

Las calorías no son lo único que importa y por mucho que consumas exactamente la calorías que necesitas, si lo haces a base de productos basura te faltarán muchos otros nutrientes (vitaminas, minerales, antioxidantes…) a los que no prestamos tanta atención. Por eso cambiaría Balance Energético por Calidad Nutricional de los Alimentos Consumidos. Recuerda, 100 kcal no son iguales si vienen de fruta que de bollos.

Técnicas culinarias saludables

Evidentemente es diferente cocinar los alimentos al vapor que fritos. Esta bien que se haya añadido esta puntualización, aunque considero que no es el problema principal ni algo que remarcar tanto cómo la Calidad Nutricional de los Alimentos Consumidos.

Hidratación

También se mantiene en la base la recomendación de tomar principalmente agua. De todas formas, aunque ponen un consumo cerrado de 4-6 vasos al día, tienes que saber que las necesidades de líquido varían ampliamente entre personas e incluso en función del día, ejercicio o ambiente y que las frutas y verduras también nos aportan parte de este líquido que tanto necesitamos.

Consumo diario en la Pirámide de la Alimentación

En la base y la parte central de la pirámide los expertos de la SENC nos incluyen aquellos alimentos que nos recomiendan a diario. Algunos de ellos son:

Alimentos ricos en carbohidratos o feculentos

La parte positiva es que los cereales, pan, pasta…cada vez tienen un color más marrón que indica que nos quieren recomendar productos integrales y que por fin se indica que su consumo dependerá de la actividad física. Pero en este escalón veo dos problemas principales:

1) Si la gran mayoría de gente consume productos con harinas refinadas ¿por qué no indicar claramente que se recomiendan los productos integrales y no el resto?

2) ¿Qué narices hacen los cereales, el pan, las pasta, las patatas…por debajo de las verduras, frutas y hortalizas? Las verduras, hortalizas y frutas han demostrado tener una clara relación con la disminución de enfermedades y el mantenimiento de la salud, algo que no pueden decir de igual manera el resto de grupos. Además, la mayoría de la población se mueve poco o muy poco. Entonces ¿por qué no le damos la importancia que se merece a este grupo de alimentos?

Verduras, hortalizas y frutas

Como ya he dicho en el punto anterior, este grupo de alimentos deberían mantenerse en la base de la Pirámide de la Alimentación Saludable, porqué podemos tener una alimentación vegana saludable sin carne, pescado ni huevos y podemos tener una alimentación saludable paleo sin cereales integrales, pero ninguna alimentación saludable será posible sin frutas, verduras y hortalizas.

Alimentos proteícos

Nos incluyen carne blanca, pescado, huevos, legumbres, frutos secos y lácteos. Aunque me parece que está mejor que en la antigua, creo que faltan alimentos proteícos cómo el tofu o tempeh, o bebidas cómo la bebida de soja. Tampoco estaría mal recordar que los lácteos no son necesarios para una alimentación saludable y que existen otras fuentes de calcio más allá de los lácteos.

Consumo moderado o ocasional en la Pirámide de la Alimentación

Carnes rojas, carnes procesadas y embutidos

Aunque habría que disminuir nuestro consumo de carne roja, no me parecen comparables un bistec con un frankfurt o un embutido. Estos últimos, ni siquiera deberían aparecer en una Pirámide que dice ser la de la Alimentación Saludable.

Alcohol

Por mucho que nos hayan querido vender eso de que una copita de vino al día es buena para salud de tu corazón. Lo siento, el consumo de bebidas alcohólicas recomendadas por salud es cero. Si lo quieres hacer por gusto, estupendo, pero no lo hagas pensando que es bueno para tu salud. Por ello, la Pirámide de la Alimentación Saludable no deberían proponer el alcohol, ni de forma moderada, cómo un producto saludable.

Productos procesados

Al igual que en el caso del alcohol, la industria lleva años aprovechando el truco de la moderación. Tienes que comer de todo, pero con moderación, nos han dicho. ¿Cuál ha sido el resultado? Unas tasas de sobrepeso, obesidad y enfermedades asociadas cada vez mayores. Sí, hay que comer de todo lo que sea comida y los productos que ves en la punta de la pirámide no son comida. Son productos comestibles. Pensarás que soy una exagerada pero “lo normal” y “lo moderado” son términos muy relativos. ¿No me crees? Sólo tendrías que estar un día conmigo en la consulta o simplemente mirar estudios cómo éste de la Revista Nature que nos dice que el 60% de las calorías que consumimos los españoles viene de productos procesados. Muy moderado ¿no?

Pero ¿existen alternativas mejores?

La Pirámide de la Alimentación Saludable se creó como herramienta de educación nutricional, pero con los años hemos visto que no ha realizado su función. Por ello, otros países han hecho propuestas de mejora dando un paso hacia adelante en las recomendaciones alimentarias. Los principales problemas a solucionar son:

  1. Dejar de incluir alimentos no saludables en una herramienta que habla de la Alimentación Saludable.
  2. Qué la población entienda lo que queremos transmitir rápido y visualmente.

Para demostrar que sí es posible, los australianos han creado una pirámide eliminando todo tipo de productos insanos. Por su parte, los americanos, en especial la versión de Harvard, crearon el Plato de la Alimentación Saludable para hacer todavía más entendible el mensaje que nos quieren transmitir. En ambos casos, las verduras, hortalizas y frutas son la base de la alimentación y, en ninguno de los dos casos incluyen alimentos procesados.

Si vamos a educar, dejémonos de tonterías y medias tintas. Si vamos a educar, hagámoslo bien.

Fuente Original El blog de nutrición

Aceite de palma, todo lo que debes saber


En el último mes o dos meses hemos empezado a recibir información sobre el aceite de palma y una alarma constante de sus perjuicios para nuestra salud. Está claro que hemos de evitar su consumo pero ¿sabes por qué? O mejor, ¿sabes qué es lo siguiente que van a hacer los productores de alimentos y en lo que no tienes que caer? Sigue leyendo y aclara finalmente tus dudas sobre este alimento.

¿Qué es el aceite de palma?

El aceite de palma es un aceite que proviene de la fruta del árbol Elaeis guineensis, nativo del oeste y suroeste de África, dónde ya se utilizaba en la antigüedad para fabricar este alimento. Sí, hace miles de años ya se consumía aceite de palma en la alimentación de la zona, eso sí, sin refinar, cuando el aceite de palma tiene, de forma natural, un color rojizo-anaranjado.

¿Por qué lo utiliza la industria?

La industria utiliza este tipo de aceite tanto para usos alimentarios cómo para productos farmacéuticos o cosméticos. Su éxito radica principalmente en dos motivos:

  • Sus usos tecnológicos: ya que da una interesante a los productos, se conserva fácilmente y tiene un punto de fusión de 35ºC aproximadamente, lo que hace que resulte untuosa y apetecible.
  • Su precio. Por mucho que fuera sabroso (un buen aceite también lo es) la industria no lo elegiría si su precio no fuera tan económico comparado con otros.

¿Antes no existía el aceite de palma?

El aceite de palma se encuentra presente en multitud de alimentos procesados: bollería, pizzas, galletas, masas, tostadas, potitos de bebé, precocinados…y antes también estaba presente en ellos pero bajo el nombre de aceite vegetal. Esta práctica no se permite desde que en 2011 se aprobó el Reglamento 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor, pero hasta entonces sólo veías el tipo de aceite que consumías si habían añadido aceite de oliva. Es decir, si les servía para promocionar y vender más.

En la actualidad, gracias a ese reglamento, puedes consultar el tipo de aceite que llevan los productos que consumes simplemente mirando la lista de ingredientes.

¿Por qué es malo para la salud?

El aceite de palma, por su composición en ácidos grasos saturados (en especial de ácido palmítico), podría estar relacionada con el aumento de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Con esto no quiero que extraigas el concepto de que todas las grasas son malas para la salud, que es un concepto que ya debería estar erradicado. En este caso nos referimos al palmítico en particular.

Por otro lado la EFSA, la autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, emitió un informe en el que relacionaba el refinado del aceite de palma, y de otros aceites, con la creación de sustancias que favorecen potencialmente el desarrollo de diferentes tipos de cáncer.

El aceite de palma y el medio ambiente

Además de no ser la mejor opción para tu salud, el aceite de palma reporta otros problemas, no para tu organismo directamente sino para el medio ambiente en general.

Aunque, cómo comentaba antes, el árbol productor de palma es originario de África, los principales productores de aceite de palma son Indonesia y Malasia, países tropicales y húmedos, ideales para el cultivo de palmeras de aceite. Para hacerlo posible, se ha deforestado gran parte de los bosques tropicales de la zona para plantar esta nueva especie, en ocasiones utilizando malas prácticas cómo los incendios provocados.

Según este informe el 45% de la tierra del sudeste asiático utilizada para plantar aceite de palma era hace 30 años bosque. Esto afecta no sólo al calentamiento global, sino a la biodiversidad de la zona ya que las plantas y los animales autóctonos se están viendo eliminados o acorralados a pequeñas zonas. Por otro lado, se han denunciado prácticas abusivas contra los trabajadores en muchas de las plantaciones de este tipo de aceite.

Sumado a todo esto, cómo siempre que no consumimos productos locales, traer los productos desde tan lejos supone una huella de carbono enorme que paga nuestro planeta día tras día. Ya no sólo por tu salud, sino por todos estos motivos, ten en cuenta que contribuir a la utilización de aceite de palma en los alimentos, los cosméticos o incluso en la fabricación de biodiesel no es una buena opción.

No te dejes engañar: mira el conjunto

Antes de terminar el artículo quiero responderte a la pregunta que te he planteado al inicio ¿sabes lo qué es lo siguiente que van a hacer los productores de alimentos y en lo que no tienes que caer?

Cómo siempre que existe una alarma por un nutriente u alimento en concreto la industria correrá a retirarlo. Seguramente pronto podrás ver un croissant sin aceite de palma o unas galletas sin aceite de palma y aquí es dónde viene el engaño y dónde la mayoría de la gente cae de narices. Qué un alimento no contenga un producto insano en su composición, no lo convierte en sano. Es decir, que te vendan unas galletas sin aceite de palma o sin azúcar añadido no las hará menos procesadas y poco adecuadas. Por ello, empieza a mirar los alimentos en su conjunto y a comer comida real. Cuántas menos etiquetas entren en tu cocina, ¡mejor para tu salud!

Fuente Original El blog de nutrición