Día Mundial de la Alimentación: piensa en tu salud y en la del planeta

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El deporte y la alimentación saludable están en auge. Algunos piensan que son modas pero yo creo firmemente que este estilo de vida está aquí para quedarse. Cuidar de ti es siempre una buena decisión que repercutirá en tu salud actual y futura pero ¿y si comenzamos a pensar igual sobre nuestro planeta?

Este 16 de Octubre ha sido el Día Mundial de la Alimentación, en el que la FAO (Food and Agriculture Organization, la organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) utilizó como lema “El clima está cambiando. La alimentación y la agricultura también”. Con ello, la FAO quiere hacer hincapié en que el cambio climático está afectando sobre todo a las personas más pobres del planeta y que los recursos que tenemos son limitados y deben cuidarse. A veces tenemos la sensación de que el agua es infinita porqué siempre ha estado allí o que los suelos nos pueden proveer de alimento una y otra vez sin debilitarse pero eso no es cierto.

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La población mundial crece de manera constante y en 2050 se espera que seamos 9.600 millones de personas. Con ello, la necesidad de más alimentos y de una producción más sostenible se hace todavía más necesaria. Para que el abastecimiento de comida no llegue a ser un problema los gobiernos deben ponerse manos a la obra, pero tú también tienes mucho que decir en ello. Cómo actúes en tu día a día o tus decisiones de compra pueden forzar un cambio en el sistema de producción de alimentos. No te limites a ir a votar 1 vez cada 4 años (o más frecuentemente en los tiempos que corren), utiliza tus decisiones diarias para influir en el entorno y en tu sociedad.

¿Y tú qué puedes hacer?

La FAO nos propone algunas acciones que, como individuos, podemos empezar a llevar a cabo. Yo te resumo aquellas que tienen que ver con tu alimentación pero en este link puedes leerlas todas:

  1. Apúntate al lunes sin carne. Esta iniciativa nos propone hacer una dieta vegetariana 1 vez a la semana (por lo menos). De esta forma ahorraremos en recursos, ya que producir 1 kg de carne requiere mucho más gasto que producir 1 kg de legumbres. Para que te hagas una idea, entre otros recursos, 1 kg de carne necesita 13.000 litros de agua para ser producido mientras que 1 kg de legumbres sólo necesita 1250 litros.
  2. Opta por la pesca sostenible. Eso quiere decir empezar a consumir aquellos pescados menos explotados como la caballa (entre otros) y dejar de consumir otros como el atún. Come pescado de proximidad y temporada (sí, los peces también tienen temporada) o que tenga la etiqueta ecológica. En Cataluña, por ejemplo, puedes optar por la iniciativa de El peix al plat.
  3. Planifica tus comidas, haz un menú semanal y compra sólo lo que necesitas para evitar el desperdicio de alimentos.
  4. Aprende a diferenciar entre “fecha de caducidad” y “fecha de consumo preferente”. La primera indica que el alimento ya no es comestible, la segunda que el alimento puede que no tenga las propiedades organolépticas que debería pero seguramente sí se puede consumir.
  5. Almacena tus alimentos de manera rotativa: tanto en la nevera como en los armarios pon detrás los alimentos que hayas comprado hace poco y delante los que lleven más tiempo allí. De esta forma evitarás dejar olvidado el producto y que tengas que tirarlo.
  6. Utiliza las sobras de comida para hacer otros platos o congélalas para consumirlas otros días.
  7. No tengas manías a la hora de comprar fruta o verdura poco atractiva. Esta práctica ha hecho que se desperdicien montones de comida en el sistema de alimentación.
  8. Compra productos locales y de temporada, de esta forma disminuirás las emisiones de carbono necesarias para el transporte de alimentos y por tanto la huella ecológica.
  9. Infórmate sobre la comida que compras. ¿Utilizan prácticas que respetan el medio ambiente? Apoyando a las empresas que sí lo hacen estás promocionando este tipo de prácticas.

No pienses que como individuo puedes hacer poco. Tus convicciones y decisiones pueden servir para cambiar la forma de proceder de las empresas. No seas indiferente ¡actúa y respeta la salud del planeta!

Fuente Original El blog de nutrición

Huevos marrones o blancos ¿cuáles son mejores?

Los huevos son un alimento muy saludable que nos aporta proteínas de calidad. Lo podemos utilizar fácilmente en las cenas rápidas y también son una estupenda opción en los desayunos. Giran muchas ideas y conceptos equivocados y acertados alrededor de este alimento, uno ellos es la creencia de que los huevos marrones son más nutritivos que los huevos de cáscara blanca pero ¿qué hay de cierto en ello?

¿De qué depende el color de los huevos?

La cáscara de los huevos varía su color en función de la genética. Es decir en función de la raza de gallina, el color del huevo es diferente.  Las gallinas con plumas blancas ponen huevos de color blanco y las gallinas con plumas marrones o lóbulos auriculares marrones ponen huevos con cáscara de color marrón. Esta característica no otorga mayor dureza a la cáscara cómo algunos piensan ya que esta depende de la edad de la gallina. Cuando son más mayores ponen huevos de cáscara más frágil.

Y para los que no lo sabían, aunque no llegan al mercado también hay gallinas que ponen huevos de color azulado o verdoso, aunque estos no suelen llegar a nuestros estantes.

¿Qué nos aporta un huevo?

Nutricionalmente un huevo es bastante interesante. Pese a que los huevos han sido repudiados durante mucho tiempo debido a su contenido en colesterol, lo cierto es que son alimentos muy saludables que podrías consumir cada día.

Un huevo tamaño grande nos aporta unas 80 kcal, 6g de proteína y 5g de grasas saludables. Además nos aporta vitamina A, vitaminas del grupo B y folato. Y sí, es cierto que los huevos aportan un elevado contenido en colesterol pero los estudios no respaldan que este colesterol dietético eleve realmente el colesterol sanguíneo de quien lo consume en la gran mayoría de los casos.

Estas propiedades no se alteran en función del color de la cáscara del huevo por lo que no se puede afirmar que el color de la cáscara haga que uno de los dos sea más saludable que el otro.

¿Qué huevo elegir?

Cómo ves no debes elegir el huevo que compres en función del color de la cáscara. Aunque habitualmente en España encontramos huevos marrones o morenos, si en la tienda ves huevos con diferentes colores de cáscara esto no debe ser lo que determine tu compra.

Lo que sí te recomiendo mirar a la hora de escoger el huevo es mirar su procedencia, que determinará lo nutritivo que pueda llegar a ser, y su cáscara. No es que me contradiga, no quiero que te fijes en su color sino la numeración que aparece en ella. Eso puede determinar que la crianza de la gallina ponedora sea muy diferente dependiendo del caso. Por ello te recomiendo comprar siempre huevos del número 0 o 1.

Fuente Original El blog de nutrición

Aceite de palma, todo lo que debes saber


En el último mes o dos meses hemos empezado a recibir información sobre el aceite de palma y una alarma constante de sus perjuicios para nuestra salud. Está claro que hemos de evitar su consumo pero ¿sabes por qué? O mejor, ¿sabes qué es lo siguiente que van a hacer los productores de alimentos y en lo que no tienes que caer? Sigue leyendo y aclara finalmente tus dudas sobre este alimento.

¿Qué es el aceite de palma?

El aceite de palma es un aceite que proviene de la fruta del árbol Elaeis guineensis, nativo del oeste y suroeste de África, dónde ya se utilizaba en la antigüedad para fabricar este alimento. Sí, hace miles de años ya se consumía aceite de palma en la alimentación de la zona, eso sí, sin refinar, cuando el aceite de palma tiene, de forma natural, un color rojizo-anaranjado.

¿Por qué lo utiliza la industria?

La industria utiliza este tipo de aceite tanto para usos alimentarios cómo para productos farmacéuticos o cosméticos. Su éxito radica principalmente en dos motivos:

  • Sus usos tecnológicos: ya que da una interesante a los productos, se conserva fácilmente y tiene un punto de fusión de 35ºC aproximadamente, lo que hace que resulte untuosa y apetecible.
  • Su precio. Por mucho que fuera sabroso (un buen aceite también lo es) la industria no lo elegiría si su precio no fuera tan económico comparado con otros.

¿Antes no existía el aceite de palma?

El aceite de palma se encuentra presente en multitud de alimentos procesados: bollería, pizzas, galletas, masas, tostadas, potitos de bebé, precocinados…y antes también estaba presente en ellos pero bajo el nombre de aceite vegetal. Esta práctica no se permite desde que en 2011 se aprobó el Reglamento 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor, pero hasta entonces sólo veías el tipo de aceite que consumías si habían añadido aceite de oliva. Es decir, si les servía para promocionar y vender más.

En la actualidad, gracias a ese reglamento, puedes consultar el tipo de aceite que llevan los productos que consumes simplemente mirando la lista de ingredientes.

¿Por qué es malo para la salud?

El aceite de palma, por su composición en ácidos grasos saturados (en especial de ácido palmítico), podría estar relacionada con el aumento de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Con esto no quiero que extraigas el concepto de que todas las grasas son malas para la salud, que es un concepto que ya debería estar erradicado. En este caso nos referimos al palmítico en particular.

Por otro lado la EFSA, la autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, emitió un informe en el que relacionaba el refinado del aceite de palma, y de otros aceites, con la creación de sustancias que favorecen potencialmente el desarrollo de diferentes tipos de cáncer.

El aceite de palma y el medio ambiente

Además de no ser la mejor opción para tu salud, el aceite de palma reporta otros problemas, no para tu organismo directamente sino para el medio ambiente en general.

Aunque, cómo comentaba antes, el árbol productor de palma es originario de África, los principales productores de aceite de palma son Indonesia y Malasia, países tropicales y húmedos, ideales para el cultivo de palmeras de aceite. Para hacerlo posible, se ha deforestado gran parte de los bosques tropicales de la zona para plantar esta nueva especie, en ocasiones utilizando malas prácticas cómo los incendios provocados.

Según este informe el 45% de la tierra del sudeste asiático utilizada para plantar aceite de palma era hace 30 años bosque. Esto afecta no sólo al calentamiento global, sino a la biodiversidad de la zona ya que las plantas y los animales autóctonos se están viendo eliminados o acorralados a pequeñas zonas. Por otro lado, se han denunciado prácticas abusivas contra los trabajadores en muchas de las plantaciones de este tipo de aceite.

Sumado a todo esto, cómo siempre que no consumimos productos locales, traer los productos desde tan lejos supone una huella de carbono enorme que paga nuestro planeta día tras día. Ya no sólo por tu salud, sino por todos estos motivos, ten en cuenta que contribuir a la utilización de aceite de palma en los alimentos, los cosméticos o incluso en la fabricación de biodiesel no es una buena opción.

No te dejes engañar: mira el conjunto

Antes de terminar el artículo quiero responderte a la pregunta que te he planteado al inicio ¿sabes lo qué es lo siguiente que van a hacer los productores de alimentos y en lo que no tienes que caer?

Cómo siempre que existe una alarma por un nutriente u alimento en concreto la industria correrá a retirarlo. Seguramente pronto podrás ver un croissant sin aceite de palma o unas galletas sin aceite de palma y aquí es dónde viene el engaño y dónde la mayoría de la gente cae de narices. Qué un alimento no contenga un producto insano en su composición, no lo convierte en sano. Es decir, que te vendan unas galletas sin aceite de palma o sin azúcar añadido no las hará menos procesadas y poco adecuadas. Por ello, empieza a mirar los alimentos en su conjunto y a comer comida real. Cuántas menos etiquetas entren en tu cocina, ¡mejor para tu salud!

Fuente Original El blog de nutrición